miércoles, diciembre 2, 2020

Análisis de lo que dejó el último debate presidencial en EEUU

“¡Muestra el video!”, lo desafió Joe Biden. “Lo voy a mostrar mañana”, respondió envalentonado Donald Trump. Pero no, terminaría haciéndolo esa misma noche. El presidente de los Estados Unidos subió a las redes minutos después del debate de la noche del jueves un video en el que el demócrata dice una y otra vez que va a terminar con los combustibles fósiles. Todo un trago amargo para la campaña del ex vicepresidente de Barack Obama, que entró con la guardia baja por el inesperado sendero que el presidente le propuso. Cuando se dio cuenta, ya era tarde.

“¿Vas a cerrar la industria petrolera?”, le preguntó el republicano a su rival demócrata cuando el debate se acababa.PlayEl video que compartió Donald Trump para mostrar el rechazo de Joe Biden a los combustibles fósiles

“Sí. Iría a una transición”, dijo Biden, “porque la industria petrolera contamina significativamente… porque hay que reemplazarla por energías renovables”.

Trump, que estará en desventaja en la carrera hacia el 3 de noviembre, pero lucha con fiereza por la reelección las 24 horas del día, no dejó pasar la oportunidad de poner a su rival contra las cuerdas: “Es quizás la afirmación más importante que hizo en términos económicos. Básicamente lo que está diciendo es que va a destruir la industria petrolera”. Y un rato después sus redes sociales difundieron ese video que el demócrata le había desafiado a mostrar.

Y así, lo que había sido una buena noche de Biden y una muy civilizada presentación de Trump, terminó de forma extraña, tan extraña, que un rato después el demócrata debió explicarse a sí mismo antes de abordar el avión en el aeropuerto de Nashville, la ciudad sede del debate: “No vamos a terminar con los combustibles fósiles, vamos a dejar de subsidiarlos”.

Joe Biden y su esposa Jill Biden (REUTERS/Leah Millis)Joe Biden y su esposa Jill Biden (REUTERS/Leah Millis)

A 920 kilómetros de distancia, en Washington DC, un grupo de amigos se reunió en la terraza del último piso de su edificio para, desde una pantalla gigante junto a la piscina, seguir el debate. El calendario marcaba otoño profundo, pero la noche decía verano. Cosas del cambio climático, en el que Trump y Biden se adentraron por 12 intensos minutos.

Erik Strandquist fue uno de los que siguió el debate en ese edificio de Washington. Investigador en una oficina del gobierno federal, es especialista en relaciones internacionales, tiene 37 años y la certeza desde siempre de que votará por la reelección de Trump. Eso no le impidió reconocer que el debate fue equilibrado… hasta el autogol de Biden.

“Fue un error no forzado muy extraño. Casi que se notó en la voz de la moderadora su pena por ese comentario”, dijo Strandquist a Infobae. “No era necesario, ni siquiera fue una pregunta de la moderadora. Fue Trump el que lo llevó allí, y Biden entró”.

Una vez que Biden entró en la trampa tendida por Trump, el presidente comenzó a disfrutar del inesperado regalo: “¿Van a acordarse de esto, Texas? ¿Van a acordarse, Pennsylvania, Oklahoma, Ohio?”.

El presidente le hablaba directamente a Estados que hoy están, o bien en duda o en los que las encuestas muestran una ventaja demócrata. Estados que aportan una cantidad importante de votos en el Colegio Electoral y en los que el fracking y los combustibles fósiles son fundamentales. Decía días atrás Beto O’Rourke, precandidato demócrata en la carrera con Biden, que si su partido ganaba en Texas tras 44 años sin hacerlo ya no interesaba el resultado de Pennsylvania ni ningún otro: la Casa Blanca volvería a ser demócrata.

Quizás, y más allá de sus convicciones, O’Rourke se haya tomado la cabeza cuando escuchó a Biden lanzar una afirmación tan contundente en los segundos agónicos. La industria petrolera es casi la razón de ser de Texas, resulta difícil imaginar que Biden pueda cosechar los votos para la hazaña demócrata tras haber sido tan contundente con un tema esencial en Texas.

Pero el problema no es Texas, sino Estados como Pennsylvania y Ohio, en los que el fracking se desarrolló en los últimos años y es una fuente de trabajo importante. Pennsylvania, estado símbolo de la derrota de Hillary Clinton ante Trump en 2016, y en el que hasta el debate las encuestas daban una interesante ventaja a Biden. Ohio, ese Estado que siempre gana el que termina haciéndose con las llaves de la Casa Blanca.

“Biden tiene un problema con el tema del fracking, no es capaz de articular una idea consistente”, destacó una comentarista de la CNN una hora después del debate. “Y esto nos dice algo”, añadió uno de sus compañeros. “Biden no es un gran candidato. Pero como dice Biden, no me comparen con el todopoderoso, comparenme con Trump. Si esta carrera fuera contra un Mitt Romney, por ejemplo, sería mucho más difícil para Biden. Pero es un referéndum sobre Trump”.

Los candidatos no se veían desde aquel tormentoso debate del 29 de septiembre, cuando Trump interrumpió más de 70 veces a Biden y espantó a buena parte del país, incluyendo importantes sectores de su partido. Esta vez no, esta vez el presidente fue un dechado de corrección, a tal punto que promediando el debate felicitó a Christine Welker, la moderadora por el trabajo que estaba haciendo. Welker, de 44 años y corresponsal de la NBC en la Casa Blanca, es la segunda afroamericana en la historia en moderar un debate. Trump llevaba días diciendo que era parcial y favorecería a Biden. No fue así.

La moderadora del último debate presidencial en Estados Unidos, Kristen Welker. EFE/EPA/JIM BOURG
La moderadora del último debate presidencial en Estados Unidos, Kristen Welker. EFE/EPA/JIM BOURG

Sin que el uso del botón para silenciar el micrófono fuera demasiado evidente, la noche dejó todo tipo de frases y una esgrima verbal entre los candidatos llamativamente ágil.

“New York es una ciudad fantasma”, criticó Trump antes de meterse con Anthony Fauci, el epidemiólogo jefe del país: “Anthony me cae bien, creo que es un demócrata, pero está todo bien. Y se equivoca, pero es una buena persona”.

Y continuó: “Estás recaudando mucho dinero de Wall Street, Joe. Y cada vez que recibes dinero cierras un acuerdo”. Y por si quedaban dudas de sus veladas acusaciones de corrupción a la familia Biden: “Ellos son como una aspiradora”. ¿Más? “No me cuentes Joe que eres un bebe inocente, eres un político corrupto”.

Cuando el demócrata se zafó de las insistentes acusaciones acerca de su relación con China, Trump mostró su vena más populista y condescendiente: “Le hablo de China y me habla de la familia sentada en torno a la mesa. El político típico, yo no lo soy. Vamos, Joe, puedes hacerlo mejor”.

¿Inmigración? “En ocho años no hizo nada, excepto construir jaulas para aprisionar niños”, lanzó Trump, que se vanaglorió de manera un tanto candorosa de su relación con el líder norcoreano Kim Jong-un: “Ellos (los demócratas) quisieron reunirse con él, pero él no quiso. No le gustaba Obama. Y me dejaron un desastre, Corea del Norte era un desastre”.

“¡Legitimaste a Corea del Norte!”, le echó en cara Biden a Trump. “Y te fuiste a ver a tu amigo que es un matón, ¡un matón!”.

Donald Trump (REUTERS/Tom Brenner)Donald Trump (REUTERS/Tom Brenner)

El demócrata tenía preparado un arsenal de frases redondas y efectistas para minar la posición del republicano. “El presidente no tiene plan”, fue una de ellas al momento de hablar de la pandemia del coronavirus. “¿Que Donald Trump me dé lecciones de seguridad social y Medicare? ¿A mí? Vamos…”, dijo en otro momento antes de presentarse como el hombre decente y cercano al pueblo: “Ustedes saben quien soy yo. Y saben quién es él”.

Por momentos se sacaron chispas, en otros, las afirmaciones fueron entre sorprendentes y cómicas.

– Biden: “Nunca le tuve que decir a mis hijos que pusieran las manos arriba del volante o que no llevaran un hoodie”.

– Trump: “Nadie hizo más por la comunidad negra que Donald Trump, con la posible, ¡posible! excepción de Abraham Lincoln. Hablas mucho y haces poco, Joe”.

– Trump: “Yo amo el medio ambiente. China, Rusia, India. ¡Sucios, ensucian!”

– Biden: “Él cree que el viento provoca cáncer”.

– Trump: “Yo se de viento más que tu…”

– Biden: “Lo que dices es un montón de basura”.

Y así se iba deslizando la noche hasta el momento en que Biden tropezó con un pozo petrolero. O con varios, en realidad. Según CNN, Biden ganó el debate por 53 a 39 por ciento. Según otra evaluación, un tanto menos científica, el republicano le dio una paliza al demócrata: “¡Mi viejo destruyó al viejo de Hunter esta noche!”. ¿Firma? Donald Trump jr. Su padre le contestó con la desmesura habitual: “Absolutamente, ¡limpié el piso con Joe Biden esta noche!”.

Fuente: Infobae

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