Alemania atraviesa una grave crisis política y financiera luego del fracaso de la investidura del conservador Friedrich Merz como canciller federal. La votación en el Bundestag dejó a Merz a solo seis votos de la mayoría necesaria, un hecho sin precedentes en la historia democrática del país, lo que provocó una inmediata caída de la bolsa de Frankfurt y la depreciación del euro.
Del total de 630 diputados, 621 emitieron su voto: 310 fueron favorables, 307 en contra, con un voto nulo y tres abstenciones. Ante este resultado, la presidenta del Parlamento, Julia Klöckner, anunció que Merz no fue electo y suspendió la sesión para consultas.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) aprovechó el escenario para exigir elecciones anticipadas, capitalizando el debilitamiento del bloque conservador. El panorama ahora contempla dos opciones: Merz podría intentar nuevamente ser electo en un plazo máximo de 14 días o su partido deberá proponer otro candidato.
Mientras tanto, los mercados financieros reaccionaron con volatilidad. El DAX alemán cayó con fuerza, arrastrando también a las bolsas europeas y afectando a Wall Street. El euro se debilitó frente al dólar, reflejando la creciente incertidumbre.
Alemania, pilar económico de Europa, enfrenta ahora una encrucijada política que podría redefinir su rumbo institucional.

