El Presidente de Colombia IVAN DUQUE, presentó, ante el Congreso, la semana pasada, un proyecto de Ley de Reforma tributaria que implicaba aumento de impuestos que afectarían especialmente a las clases medias y altas de la República de Colombia.
Tras 7 días de protesta que ya dejó por saldo 19 muertos, 18 civiles y un oficial de la policía, el presidente decidió retirar su proyecto de Ley , el día domingo, pero las protestas continúan habiéndose convocado a un paro general para este miércoles.
El movimiento de protesta que nació en Colombia el 21 de noviembre de 2019 estaba alicaído, menguado en tiempos de pandemia.
Pero la reforma tributaria que propuso hace dos semanas el presidente Iván Duque le dio un empuje inesperado y determinante.
Tras cuatro días de protestas, Duque anunció este domingo que le pedirá al Congreso no votar esta propuesta de ley, sino una que resulte del diálogo con partidos y movimientos.
«La reforma no es un capricho. Es una necesidad. La verdadera discusión es poder garantizar la continuidad de programas sociales», dijo acompañado de su gabinete.
Economistas de todas las vertientes coinciden en que el Estado colombiano está urgido de una reforma que aumente el recaudo y permita no solo saldar el déficit y pagar la deuda, sino mantener la histórica reputación de país estable y responsable ante los ojos de los mercados internacionales.
Los críticos la consideraron «inoportuna» en medio de la crisis social generada por la pandemia, así como «insuficiente» en su búsqueda de proteger a los vulnerables y cobrarles más a los ricos.
La gente no dudó y salió a las calles en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla. Duque, por su parte, alistó las fuerzas policiales y del ejército para combatir la revuelta. Ante el desigual enfrentamiento se sumaron grupos armados, se supone vinculados al narcotráfico, que salieron a defender a la población de los ataques de las fuerzas de seguridad.
Un vocero de Human Rights Watch condenó la presencia del ejército en las calles, cuando era un problema que con la policía debía poder controlarse.
Tan pronto Duque pidió el retiro de la reforma se hicieron virales en redes sociales mensajes que pedían más protestas bajo la frase «el paro sigue», en referencia al nombre original de este movimiento: el Paro Nacional.
¿Cuáles son, entonces, las demandas originales de este movimiento inédito que parece haber llegado para quedarse?
Aunque una de las críticas principales al Paro es que su pliego de peticiones supera las 100 demandas, hay tres líneas generales que atraviesan la causa política de un movimiento que es heterogéneo y difícil de definir.
- La renuncia de Carrasquilla, el Ministro de Economía de Duque considerado un ortodoxo neoliberal apegado a las grandes empresas.
Sin embargo Duque y Carrasquilla son los representantes mas genuinos del programa económico que las protestas han decidido a enterrar.
Este es el modelo de política económica que le ha permitido al país una estabilidad macroeconómica durante un siglo, pero lo gradúa como el segundo más desigual de América Latina y el séptimo en el mundo, según cifras del Banco Mundial.
Para los manifestantes del Paro, la economía colombiana está como muchas economías de América Latina, a la orden del clientelismo político, subvencionando a oligopolios de productores y contratistas del estado, sin considerar ofrecer un sistema de salud y educación mas equitativos.
El cambio de este modelo desigual y excluyente está en el corazón de este movimiento de protesta.
Y lo que muchos de ellos esperan como primer gesto en ese sentido es la salida de Carrasquilla del ministerio de Hacienda.
- La reforma de la policía
Nadie desconoce los 70 años de lucha intestina y de guerrilla que tiene Colombia. Así las fuerzas de seguridad están preparadas para una lucha sin cuartel contra cualquier enemigo que se presente.
Hay una sucesión de hechos luctuosos donde se ha probado que ha intervenido la policía, y esto está documentado.
A diferencia de la mayoría de países, la policía en Colombia forma parte del Ministerio de Defensa y está estructurada para un contexto de conflicto armado contra un enemigo concreto: las guerrillas marxistas.
Duque dio un gesto en este sentido hace dos semanas: creó una justicia militar «con independencia financiera, administrativa y operacional» que no está bajo el mando del Ministerio de Defensa.
- Mejor estructuración del proceso de paz
El primer gesto que los manifestantes esperan del gobierno es que implemente el acuerdo de paz que firmó el gobierno de Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en 2016.
Se pretende tener un país nuevo, por ello el modelo económico y la policía deben cambiar sus políticas, y objetivos.
Sus críticos señalan que la estrategia del “uribismo” movimiento al cual pertenece Duque, es continuar con una política guerrera, y prueba de ello es que el sábado sacó a las calles a las fuerzas militares para enfrentar una protesta urbana.
Si no se corrigen los errores y estilos del pasado será muy difícil frenar las protestas en las calles colombianas, dicen algunos observadores políticos.
Colombia es el segundo país de América Latina después de Brasil en deficiencias para combatir el Covid. Las protestas sin dudas agravarán esta situación

