Mientras las exportaciones de carne bovina registraron un récord histórico, la porcina no logró recuperarse del cierre del mercado ruso. Entre enero y marzo se enviaron a seis destinos 811 toneladas menos que el mismo periodo del 2020.
Este comportamiento se debe principalmente a la suspensión que impuso Rusia a finales del 2019 a la planta Upisa, la única habilitada para exportar carne de cerdo. Desde entonces, el sector apuesta a la diversificación de mercados, donde Uruguay logró una mejor posición en su segundo mes de compra.
“El volumen que se enviaba a Rusia nos afectó y este año esperamos repuntar con Uruguay, pero depende mucho del comportamiento del mercado, ahora es todo muy incierto debido a la pandemia”, manifestó el director de la planta, César Ros, acerca de las cifras relevadas por el Servicio Nacional de Salud y Calidad Animal (Senacsa).
Por el momento, el principal destino es Angola, con una participación del 61% en las compras de carne y menudencia; le sigue la provisión a las grandes embarcaciones en un 22%, mientras que en tercer lugar está el mercado uruguayo, que estaba en el último puesto en febrero.
CONSUMO LOCAL. A pesar de esta caída, el sector opera con tranquilidad porque está logrando ubicar sus productos en el mercado interno.
Según Ros, los paraguayos están consumiendo más carne porcina que antes, primeramente porque tiene un precio inferior a la bovina y en segundo lugar porque se va abandonando la creencia de que no es saludable. Al respecto, el empresario indicó que los parámetros de crianza y el tipo de raza evolucionaron significativamente para ofrecer un producto de primera calidad. Se estima que actualmente cada paraguayo consume entre cinco y seis kilos de carne porcina al año.

