sábado, enero 24, 2026

Hiroo Onoda, treinta años de resistencia

Hiroo Onoda, nacido en Wakayama, Japón, en 1922, pasó a la historia como el soldado que luchó treinta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, sin saber que el conflicto había terminado. Su historia, cargada de disciplina y lealtad, inspiró libros y películas en todo el mundo.

Reclutado por el Ejército Imperial Japonés en 1942, Onoda fue entrenado en inteligencia y guerra de guerrillas en la prestigiosa Escuela Militar de Nakano. Sus órdenes eran claras: debía resistir, sobrevivir y no rendirse jamás. “Tienes absolutamente prohibido morir por tu propia mano”, recordaba Onoda en su autobiografía No Surrender: My Thirty-Year War.

Enviado en diciembre de 1944 a la isla filipina de Lubang, Onoda tenía la misión de sabotear las instalaciones estratégicas para dificultar la avanzada estadounidense. Sin embargo, tras la rendición japonesa en 1945, Onoda y sus compañeros se negaron a creer que la guerra había terminado. Permanecieron ocultos en la selva, enfrentándose a las patrullas locales, convencidos de que los informes de la rendición eran propaganda enemiga.

Onoda fue descubierto recién en 1974, cuando su antiguo superior viajó a la isla para ordenarle oficialmente que depusiera las armas. Su regreso a Japón marcó un impactante choque cultural entre la disciplina del pasado y el Japón moderno de la posguerra.

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