Los inodoros con chorro de agua, conocidos como washlets, comienzan a reemplazar al papel higiénico tradicional en varios países europeos. Esta tendencia, antes exclusiva de Japón, ahora gana fuerza en Occidente, con presencia creciente en hoteles de lujo, viviendas particulares y espacios públicos como aeropuertos y restaurantes.
Impulsados por marcas como TOTO, estos dispositivos tecnológicos, evolución moderna del bidé, ofrecen limpieza con agua, secado automático y control de temperatura. Además de brindar mayor comodidad, diversos estudios destacan su eficacia para eliminar bacterias y evitar irritaciones, siendo especialmente útiles para personas con piel sensible o condiciones médicas.
La viralización en redes sociales, la conciencia ambiental y la búsqueda de higiene superior fortalecen su adopción. Un estudio del Journal of Water, Sanitation and Hygiene for Development evidenció que el bidé reduce significativamente microorganismos, superando al papel higiénico.
No obstante, los washlets aún enfrentan barreras. Los precios arrancan en 1.200 euros, y algunos modelos superan los 7.000, además de requerir instalaciones eléctricas específicas. La costumbre cultural y la comodidad del papel también frenan su expansión.
La producción de papel higiénico tiene un fuerte impacto ambiental. Frente a esto, los washlets emergen como opción más sostenible, aunque todavía minoritaria.

