En Paraguay, la fauna nativa enfrenta una crisis crítica: 128 especies de mamíferos, reptiles, anfibios y aves se encuentran en peligro de extinción, según el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades). La principal causa es la pérdida de hábitat debido a la expansión agrícola, la construcción de infraestructura y la caza furtiva, además de los recientes episodios de sequía e incendios que agravan aún más esta situación.
Entre los mamíferos más amenazados destacan el yaguareté (Panthera onca), símbolo de la biodiversidad de Sudamérica; la nutria gigante (Pteronura brasiliensis); el taguá (Catagonus wagneri), también conocido como el pecarí del Chaco, y el tatu carreta (Priodontes maximus), el armadillo gigante. Estos animales, debido a la caza furtiva y la destrucción de sus hábitats, corren un grave riesgo de desaparecer. Aquellos que atenten contra estas especies se enfrentan a multas que van desde G. 53,8 millones hasta G. 161,4 millones.

El grupo de los anfibios también presenta una significativa vulnerabilidad, con 18 especies en la lista de peligro. Entre ellas están varias ranitas y sapitos de los ecosistemas acuáticos paraguayos, como las ranas trepadora, monito, motor y de las correderas, especies que sufren especialmente por la degradación de su entorno y la falta de recursos.
Los reptiles, con 35 especies amenazadas, están representados por el mbói hovy (Bothrops diporus), un tipo de serpiente que habita en las selvas del país; la coral falsa (Oxyrhopus guibei), y el teju guasu sa’uju (Tupinambis rufescens), así como diversas tortugas, lagartijas y el teju’i (Salvator merianae). Estos animales son perseguidos por su piel y carne, o por creencias tradicionales.

Entre las aves, el número es aún mayor, con 66 especies al borde de la extinción. Figuran en la lista el emblemático pájaro campana (Procnias nudicollis), cuyo canto es Patrimonio Nacional, el urutau coludo (Nyctibius aethereus), y las majestuosas especies de guacamayos, como el guacamayo azul, el violáceo, el amarillo y el rojo (Ara spp.). También el ypeku hovy (Cyanocorax caeruleus) y varios tipos de taguato (Rupornis magnirostris) son parte de este preocupante grupo.

Causas principales de la amenaza
La fragmentación del hábitat, ya sea por la construcción de rutas o la expansión de la agroindustria, está entre las principales causas que empujan a estas especies al borde de la extinción. A ello se suman las actividades de caza furtiva, que afectan de manera directa a especies como el yaguareté, cuya población está en peligro crítico, debido a la persecución por parte de ganaderos que los ven como una amenaza para su ganado. Además, algunas especies son cazadas para el comercio de carne o subproductos, lo que agrava la situación.
Otro factor importante son los incendios forestales y la prolongada sequía que atraviesa el país. Estos fenómenos alteran los ecosistemas, reduciendo la disponibilidad de agua y alimentos, lo que genera una mayor competencia entre las especies y aumenta su vulnerabilidad.
Normativas de protección y sanciones
En Paraguay, la Ley N° 716 sanciona con hasta cinco años de cárcel y multas de hasta 1.500 jornales mínimos (G. 161,4 millones) a quienes atenten contra las especies en peligro de extinción. Sin embargo, para animales emblemáticos como el yaguareté, la Ley N° 5302 eleva las multas a 5.000 jornales mínimos (G. 538 millones). Pese a estos marcos legales, las autoridades reconocen que se necesita una actualización de la normativa para ampliar la protección a más especies amenazadas.
El jefe de Fauna del Mades, Iván Mareco, señala que aunque existe consenso con el Ministerio Público sobre la necesidad de actualizar la legislación, esta sigue siendo una tarea pendiente. Mientras tanto, el Mades interviene con sumarios administrativos y multas, pero sin la rigurosidad de una investigación penal.
La degradación del suelo, la caza furtiva y el avance de la deforestación ponen en riesgo no solo a estas especies, sino al equilibrio ecológico de Paraguay. Si no se toman medidas inmediatas, muchas de ellas podrían desaparecer en las próximas décadas.
Fuente UH

