La economía paraguaya muestra señales de dinamismo en 2025, con un crecimiento sólido y un frente fiscal ordenado, aunque con la inflación como variable crítica a seguir de cerca.
El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imaep) registró en julio un avance de 1,2% mensual y 4,9% interanual, impulsado por servicios, construcción, electricidad, manufactura y ganadería. Este repunte llevó a Itaú Unibanco a advertir riesgos al alza sobre su proyección de crecimiento del PIB de 4,3% para el año, pese a la debilidad del sector agrícola.
La inflación, sin embargo, volvió a mostrar presiones. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 0,1% en agosto y acumuló 4,6% interanual. Aunque el núcleo inflacionario se mantuvo en 5,6%, sigue por encima del rango meta del Banco Central del Paraguay (3,5% ± 2). Por ello, Itaú ajustó su previsión de inflación a 4,2% para 2025, desde el 4% estimado previamente.
En el frente cambiario, el guaraní mostró fortaleza: el banco revisó su proyección a PYG/US$ 7.400 hacia fin de año, en línea con un dólar global debilitado y el buen desempeño de monedas emergentes. La tasa de referencia del BCP se mantendría en 6% durante todo 2025.
En paralelo, la disciplina fiscal sigue firme: el déficit acumulado bajó a 2,5% del PIB en agosto y se proyecta en 1,9% al cierre del año. Con este panorama, Paraguay encara el reto de sostener su repunte económico sin que la inflación erosione los avances.

