La figura de Vladislav Surkov volvió a escena internacional tras el estreno en el Festival de Venecia de El mago del Kremlin, película de Olivier Assayas que retrata el ascenso del poder de Vladimir Putin. En el filme, Jude Law interpreta al presidente ruso y Paul Dano encarna a un personaje inspirado en Surkov, considerado durante años el verdadero arquitecto del putinismo.
Entre 1999 y 2011, Surkov fue vicejefe de gabinete de la Administración Presidencial y principal ideólogo del Kremlin. Se le atribuye la creación del concepto de “democracia soberana”, que sirvió de marco político para consolidar a Putin. Su influencia incluyó la reorganización de oligarcas, la neutralización de opositores y el uso temprano de redes sociales como herramienta de manipulación política y propaganda.
También participó en la estrategia rusa hacia Ucrania, Abjasia y Osetia del Sur, hasta ser removido como asesor presidencial en 2020. Analistas destacan su capacidad para combinar política y narrativa, diseñando un relato que legitimó la concentración de poder en Moscú.
La película, basada en la novela de Giuliano Da Empoli, subraya ese rol invisible pero decisivo. Aunque algunas críticas apuntan a cierta superficialidad en el guion, la obra ofrece al público una ventana al engranaje oculto del Kremlin. Surkov, entre mito y realidad, permanece como símbolo de la política-espectáculo que marcó el siglo XXI en Rusia.

